sábado, 14 de marzo de 2026

Los fiordos del Este y el lago glaciar Jökulsárlón - Islandia (septiembre 25)

En la zona Este del país no hay tanto turista como en el resto y, por lo tanto, es más difícil encontrar alojamiento asequible. Yo os aconsejaría que lo organizarais con bastante antelación para encontrar lugares baratos y buenos.

Siguiendo la Ruta 1 desde Egilsstaðir hacia el sur, se bordean los impresionantes fiordos del Este.

Mapa extraído de la web Islandia 24

Para llegar a los fiordos desde el bosque Hallormsstaður, tomamos una carretera de grava bastante empinada y complicada.

En esta parte del país, la Ruta 1 es una carretera pintoresca que bordea los fiordos costeros y pasa por encantadores pueblos pesqueros al lado de montañas enormes y con historia. Aquí puedes disfrutar de maravillas de la naturaleza, rutas de senderismo, vida silvestre y cultura tradicional islandesa.


 
Una granja de ostras

Desde la carretera vimos la montaña Búlandstindur, una montaña de basalto con forma piramidal que alcanza los 1.069 metros de altura y que, suponen, se formó hace unos 8 millones de años. Como podéis ver, hay un mirador al lado de la carretera para sacarle fotos.


Cuenta la leyenda que esta montaña es capaz de conceder deseos durante el solsticio de verano y se considera un lugar sagrado y un centro energético para todo el país, debido a su forma piramidal.

La montaña vigila el pueblo de Djúpivogur, que también está ligado a leyendas de trols, se dice que una trol está enterrada bajo un montículo rocoso cercano. Esta es la única Cittaslow de todo el país.

Foto tomada por Chris Thompson

Siguiendo hacia el sur empiezas a ver a la derecha de la carretera las lenguas glaciares de Vatnajökull, el glaciar más grande de Islandia y el segundo de Europa.

Imagen extraída de Wikipedia

A lo largo de la carretera hay lugares donde se puede aparcar y dar una pequeña caminata cerca del glaciar.

Lengua glaciar de Vatnajökull

Foto tomada por Chris Thompson

De una de sus lenguas glaciares, Breiðamerkurjökull, que llega al lago glacial Jökulsárlón, se desprenden trozos de hielo que flotan en su agua en forma de icebergs antes de llegar al mar.



El paisaje es impresionante y hace mucho frío cerca del glaciar. Es asombroso ver los icebergs de color  azul flotando por todas partes y, entre ellos, focas nadando.


El aparcamiento, por supuesto, es de pago. Es posible hacer excursiones en un barco anfibio o una zodiac para navegar entre los glaciares, pero son carísimas.

Un dibujo del lugar

Al otro lado del puente podéis encontrar la Playa de los Diamantes. Atención, aunque está muy cerca no hay acceso peatonal, así que la única manera de pasar de un sitio a otro es con el coche; una vez que pagas el aparcamiento todos ellos están incluidos, así que puedes aparcar sin problema a ambos lados del puente. La dificultad es pasarlo, ya que es de doble dirección, pero de un solo carril, así que tienes que esperar un montón a que la fila enorme de coches en sentido contrario termine de pasar para poder hacerlo tú, ten paciencia.

La Playa de los Diamantes debe su nombre a los trozos de hielo que descansan sobre su arena negra a modo de piedras preciosas.

Hay carteles explicativos de cómo el calentamiento global está afectando al glaciar que, con el deshielo, se está haciendo cada vez más pequeño.

A 122 kilómetros de la laguna Jökulsárlón se encuentra Kirkjubæjarklaustur, un pueblo de unos 180 habitantes. Se cree que unos monjes irlandeses se asentaron allí antes de la llegada de los vikingos, así que era un área estrictamente cristiana por la que no pasaban los paganos. Dice la leyenda que el pagano Hildir Eysteinsson planeó mudarse allí, pero cayó muerto nada más pisó su suelo y ahora está enterrado bajo un túmulo.


Desde 1186 hasta 1550, año del fin de la reforma religiosa islandesa, hubo un convento de monjas benedictinas en el pueblo y hoy en día hay un sitio arqueológico donde se encuentran los restos del convento. Este pueblo tiene una iglesia peculiar.

 
La campana de la iglesia

A tres minutos en coche se encuentra Kirkjugólf, un monumento natural protegido. Consiste en columnas de basalto de las que sólo se ve la parte de arriba, por lo que parecen adoquines manufacturados de forma hexagonal, de ahí que se llame "suelo de iglesia"; pero nada más lejos de la realidad, se formó hace miles de años debido a la actividad volcánica.


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