Siguiendo la Ring Road (Hringvegur) o Ruta 1 hacia el norte desde Reykjavík, te plantas en escasas dos horas en la Península de Snæfellsnes. Para visitar la península hay que salirse de la Ruta 1, por la carretera 54.
Para organizar esta visita, leí varios blogs que proponían hacerla en un día. ¡Imposible! si quieres hacer algo más que un selfi, necesitas por lo menos dos días para visitar las cosas bien. Así que os aconsejo viajar por vuestra cuenta en un 4x4 y dormir en algún lugar de la península. Nosotros fuimos en abril para recorrerla en un día, pero como no nos dio tiempo a visitar todo lo que queríamos, volvimos en septiembre para terminar las visitas y, aún así, nos quedaron cosas sin ver.
En esta península se encuentra el Parque Nacional Snæfellsjökull, que se estableció en 2001 y abarca unos 170 km². Si viajáis desde Reykjavík, os aconsejo parar en Borgarnes para repostar, ya que es la última población grande antes de llegar a la península; además, al estar cubierta en su mayoría por el Parque Nacional, no hay tiendas, población o incluso servicios; estos últimos los vais a encontrar en el centro de visitantes, que sólo abre de 9:30 a 14:30 y se encuentra a 61 Km. de Borgarnes.
A lo largo de todo el recorrido se ven cascadas, enormes montañas nevadas e inmensos campos de lava.
Para salvar uno de los fiordos, Hvalfjörður, que une Mosfellsbær y Akranes, han construido un túnel bajo el mar de unos 6 Km de largo. Este túnel forma parte de la Ruta 1.De camino hacia el norte y antes de llegar a la península, se puede visitar el muro de columnas de basalto, Gerðuberg
Cliffs, nosotros en abril íbamos a parar a la ida, pero como había tantísimo coche lo dejamos para la vuelta y mereció la pena porque estábamos solos. Es un barranco de columnas de basalto que se formó cuando el mar enfrió la lava y la solidificó formando columnas hexagonales de unos 7 a 14 metros de alto y 1 o 1,5 metros de ancho.
Siguiendo por la carretera 54 hacia la península, puedes parar en la playa Ytri Tunga, el aparcamiento no es gratuito pero, si tienes suerte, puedes ver focas secándose al sol; están ahí sobre las rocas tan tranquilas. Pero había demasiada gente y, aunque las señales decían que no nos acercáramos a ellas la gente no hacía caso; nosotros las vimos desde lejos y nos fuimos. Os aconsejo que llevéis prismáticos y una cámara con un buen objetivo para poder fotografiarlas sin molestarlas.
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| Aquí podéis ver tres focas sobre las rocas, aunque un poco lejos. |
También podéis ver un esqueleto de ballena en la arena:
Después de visitar las focas y siguiendo la carretera 54 hacia el oeste, podéis parar para visitar la cascada Bjarnarfoss, es una de las más accesibles del oeste de Islandia debido a su cercanía con la carretera. Además, frente a la cascada hay un aparcamiento gratuito del que sale un sendero bien delimitado lo que hace que la visita sea muy cómoda. El aparcamiento sirve de mirador, así que la cascada se puede admirar sin moverse del coche, si quieres.
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| Bjarnarfoss desde el aparcamiento |
Pero merece la pena la pequeña caminata hasta una pasarela antideslizante, la ruta es fácil y ofrece unas maravillosas vistas de Bjarnarfoss. La pasarela pasa por encima del agua, por lo que da la impresión de que estás en medio de la cascada: el sonido es ensordecedor y el paisaje, increíble. A partir de ahí, hay una subida empinada para senderistas valientes y experimentados.
Muy cerca de allí, podéis visitar Búðakirkja, una hermosa iglesia negra en medio de la nada, construida hace más de 170 años.
Continuando el camino, por la carretera 54, llegáis a Arnarstapi, un pequeño pueblo de pescadores donde podéis ver una estatua en piedra de Bárður Snæfellsáss; el espíritu guardián de la Península y sus gentes.
Otro lugar que se puede visitar es el faro Malariff y los acantilados de alrededor.
Una visita interesante que hacer es la cueva de lava de Vatnshellir, nosotros hicimos una excursión que empezó a las tres de la tarde. Nos dieron un casco y una linterna y bajamos a las profundidades de una cueva hecha por el magma incandescente hace 3000 años.
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| La entrada a la cueva |
Cuando
un volcán erupciona, la superficie de la lava se enfría y solidifica en
minutos, pero por debajo, sigue corriendo como un río formando estas
cuevas.
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| Las escaleras para bajar a la cueva |
Hay 4ºC en la cueva y la visita dura muy poco, alrededor de una hora.
Esta cueva se encuentra bajo el glaciar Snaefellsjökull, uno de los
símbolos de Islandia, que se hizo famoso en el mundo entero gracias al
libro "Viaje al centro de la Tierra" de Julio Verne, ya que según Verne, es la entrada para llegar al centro de la tierra.
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| Dirección al Stromboli |
Siguiendo la carretera 54 condujimos hasta el cráter Saxhóll.
El aparcamiento es gratuito y se puede subir hasta la cima por unas escaleras de 396 peldaños. Hay un pequeño descansillo a mitad de camino con un banco para descansar si fuera necesario.
En la cima se puede ver el cráter taponado de este volcán extinto; en los meses de invierno se forma un lago en él.
Desde allí se ve el océano Atlántico y el campo de lava que rodea el cráter, además de otro cráter más pequeño.
Para terminar la visita a la Península de Snæfellsnes llegamos a Grundarfjörður, un pueblo en el norte de la península, conocido por la montaña de origen volcánico, Kirkjufell, que se ha hecho famoso por salir en la serie "Juego de tronos".
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| A la izquierda, la montaña Kirkjufell |
La típica foto de la cascada a los pies del monte es muy bonita, pero engañosa, ya que la cascada está a un lado de la carretera y el monte al otro. El aparcamiento más cercano a la cascada no es gratuito y está lleno de gente.
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| Esta es la cascada Kirkjufellfoss |
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| Kirkjufell desde la cascada |
Un poco más allá, a la izquierda de la carretera, antes de llegar al pueblo, hay un mirador gratuito desde el que se ve muy bien el monte. Además, hay un panel informativo con una explicación de cómo se formó la montaña.
La formación de Kirkjufell es especial, se formó durante la Edad del Hielo, primero por la actividad volcánica y después, el hielo fue tallándola hasta darle el aspecto que tiene ahora. La parte más baja está compuesta de sedimentos fósiles que se piensa se formaron hace más de un millón de años; las capas del medio son de lava más nueva y arenisca, formadas hace unos 700.000 años; la parte más alta está formada por ceniza volcánica compactada.
Nos quedamos a dormir en Grundarfjörður para seguir nuestro recorrido hacia el norte de la isla.