Hoy hemos rodeado la Península de los trols, Tröllaskagi, de camino a Akureyri. Es una península muy interesante con un paisaje espectacular. A pocos kilómetros de Hólar, paramos para visitar la iglesia de césped más antigua de Islandia, Grafarkirkja. Es una iglesia en mitad del campo, completamente aislada y enmarcada en un paisaje asombroso.
Se cree que el tallado de la madera, tanto del altar como del exterior, fue realizado por Guðmund Guðmundsson, un renombrado carpintero de la época.
La iglesia se mantiene cerrada para su conservación, así que sólo pudimos ver el interior a través de las ventanas.
Después, continuamos rumbo norte hasta Hofsós, un pequeño pueblo pesquero muy cerca de Grafarkirkja, a 4,2 kilómetros. Aquí visitamos Staðarbjargavík, una formación basáltica a la que se puede acceder por unas escaleras de madera.
Continuamos ruta hacia Siglufjörður pero en Haganesvík nos hizo parar un paisaje sorprendente: a la izquierda, el mar y a la derecha, una laguna natural, todo ello rodeado de montañas. La carretera es una lengua de asfalto que las separa.
A continuación, condujimos hasta Siglufjörður, el pueblo pesquero más al norte de Islandia.
Entre Siglufjördur y Dalvík hay varios túneles de entre tres y siete kilómetros de largo para salvar los fiordos. ¡Increíble!
En la Península de Tröllaskagi, se pueden visitar otros lugares, pero ya teníamos ganas de llegar a Akureyri; entre esos lugares se encuentran los baños de cerveza de Dalvík, pero cierra los domingos, así que decidimos volver otro día.






































