domingo, 12 de abril de 2015

LISBOA (Portugal / 27-02-13)

Lisboa es una hermosa ciudad y se necesitará mucho más de un día para visitarla. Situada en la desembocadura del río Tajo, esta ciudad, pequeña para una capital europea, se extiende en cuatro barrios diferentes: Baixa, Bairro Alto, Alfama y Belém.
 
Amanece en Lisboa

De las ruinas de Lisboa, devastada por el terremoto de 1755, el Marquês de Pombal creó un centro completamente Nuevo. Utilizando una disposición en cuadrícula, unió la majestuosa Praça do Comércio al lado del Tajo con la bulliciosa plaza de Rossio. Las calles están flanqueadas por edificios de estilo neo-clásico y llevan el nombre de los dueños de las tiendas y artesanos que comerciaban en ellas.
 
El barrio de Baixa es todavía el núcleo de la capital: bancos, oficinas y tiendas. En su centro, Rossio es un popular lugar de encuentro con cafés, teatros y restaurantes. La disposición geométrica de esa área se ha mantenido, pero la mayoría de los edificios construidos desde mediados del siglo XVIII no ha seguido la forma Pombalina. Las calles están llenas durante el día, especialmente la animada Rua Augusta, pero después del anochecer el barrio está casi desierto. 

Praça da Figueira

El autobús lanzadera nos dejó en el barrio de Baixa, en la Praça da Figueira y desde allí caminé hacia la plaza Dom Pedro IV, familiarmente conocida como Rossio; la estatua de Pedro IV está en el centro de esta enorme plaza adoquinada. Vendedores de flores y fuentes dominan esta plaza donde los bares y cafés proliferan, y en uno de sus extremos se levanta el Teatro Nacional, cuya fachada recuerda un templo griego.
 
Praça Dom Pedro IV

 
La Praça dos restauradores tiene un obelisco en el centro conmemorando el alzamiento de 1640 cuando Portugal fue devuelto a sus legítimos dueños. Esta plaza lleva a la Avenida da Liberdade, de casi dos kilómetros de largo, con cinco carriles, que termina con la estatua del Marqués de Pombal.
 


De ahí me dirigí a Rua Augusta, zona peatonal llena de tiendas y gente. A la izquierda de esta calle se encuentra el Elevador de Santa Justa con una altura de 45 metros y une los barrios de la Baixa Pombalina y el Chiado. Construido enteramente de hierro. La construcción del ascensor comenzó en 1900 y finalizó en 1902.
 
 

Siguiendo la Rua Augusta llegué a la Praça do Comércio, donde antiguamente se asentó el Palacio Real de Lisboa durante más de 200 años. Es una de las más importantes plazas de Lisboa y el centro neurálgico de la ciudad. Tiene una gran vista al estuario del Tajo.
 
Praça do Comércio
 
Siguiendo el paseo marítimo me encaminé al Bairro Alto hacia el Miradouro de Sâo Pedro, desde donde se ve toda la ciudad y el Castelo de Sâo Jorge en el barrio de Alfama, al otro lado de la ciudad.

Ponte 25 de Abril desde el paseo marítimo

La subida hacia el Bairro Alto merece la pena a pesar de lo empinado de las calles.



EL MIRADOURO DE SÂO PEDRO



















Castelo de Sâo Jorge desde el Miradouro de Sâo Pedro

Ponte 25 de Abril, gran puente colgante que atraviesa el estuario del Tajo de casi 2 kilómetros de largo, construido en acero. Conmemora la revolución de 1974  que restauró la democracia en Portugal.



 El puente visto desde el barco.
 
Torre de Belém, que sirvió de centro de recaudación de impuestos para poder entrar en la ciudad.

Monumento a los descubrimientos, construido en 1960 en la margen del río, en Belém, para conmemorar los 500 años de la muerte de Enrique el Navegante.
 


 
CALLEJEANDO